viernes, 3 de julio de 2009

Sueños

Subgénero: Contemporánea
Serie: De la Peña (0)
Protagonistas: Samuel y Mercedes
Año de publicación: 2008

E─BOOK
Amazon Digital Services
Formato: Kindle
Tamaño del archivo: 322 KB
Longitud de impresión: 73
ASIN: B004I6D0PO

Smashwords (Barnes & Noble, iTunes, Sony Reader, Kobo, Diesel, Paypal)
Formato: Kindle, Epub, PDF, LRF, Palm Doc.
Palabras: 29218
ISBN: 9781476090894


IMPRESO
CreateSpace (y Amazon)
Tamaño: 6" x 9"
Páginas: 72
ISBN/EAN13: 147757607X / 9781477576076




Ambientada en la década del 50, esta es la historia de dos almas que sin saberlo -y sin quererlo- encontrarán sus sueños donde menos lo esperan.
Samuel de la Peña tiene un sueño: fundar una empresa textilera y de trajes. Sabe que no es fácil, pues su origen humilde le exigirá comenzar desde abajo para ascender poco a poco. Sin embargo sabe que con esfuerzo lo podrá lograr.
Mercedes también tiene un sueño: encontrar el amor de su vida. Aunque es feliz con su padre, que le ha dado todos los lujos y comodidades que ha querido, quiere sentirse amada y rodeada de una gran familia.
Estos jóvenes se encontrarán sin sospechar que juntos podrán alcanzar sus sueños, a pesar de la enorme diferencia de clases sociales, los prejuicios de la época y los malos entendidos.


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 Fragmento del capítulo 3
Pero no era su culpa que su madre hubiera muerto y su padre estuviera demasiado ocupado. No era su culpa ser como era, ¿o sí?
Se sentó en el suelo y tomó una de las rosas y la olió mientras todo su dolor salía en forma de abundante y silencioso llano que bañaba su rostro y caía sobre su blusa.
De repente sintió que no estaba sola.
Levantó la mirada esperando encontrar a Rosario o la nana Chelo, pero ahí estaba Samuel, mirándola con seriedad. Entonces se sentó en el suelo junto a ella.
-¿No habíamos quedado en que te veías más linda sonriendo?
-Déjame en paz -dijo ella con la voz aún quebrada por el llanto.
-Vamos, cuéntame qué te pasa.
-Eso no te importa -respondió ella tratando de sonar altanera.
Y es que no quería que él la viera llorar de esa manera. Llorar la hacía sentirse débil y vulnerable. Y no quería que nadie, y menos él la viera de esa forma, por eso trató de enfadarse para que la dejara sola con su congoja.
-Anda, Mechita no te pongas en ese plan.
-No… no me llames así -dijo ella todavía ahogada por el lloro.
-Está bien, Vendaval, te advierto que no me iré hasta que me cuentes qué te pasa -dijo él con una voz tan suave y dulce que ella quiso arrojarse a sus brazos para recibir todo el consuelo que fuera posible.
-Ella… me dijo cosas muy feas… -dijo ella la voz salía muy queda y lenta por el llanto.
-Estás llorando porque te peleaste con la señorita Rosario -no era una pregunta sino una afirmación. -Se pelearon de nuevo.
Ella asintió y trató en vano de secar sus lágrimas, pero de nada servía porque sus ojos parecían una fuente que nadie podía detener.
-No hagas caso de todo lo que dijo… seguramente no lo dice enserio -aconsejó Samuel.
-Pero ella… ella… nombró a mi mamá… dijo cosas…
-Ya no pienses en eso -dijo Samuel tomando una mano de la chica entre las suyas.
La caricia pareció reconfortar un poco a la muchacha, pero no era suficiente. Sin pensarlo más se giró hacia Samuel y recostó su cabeza en el hombro masculino. Entonces, los brazos del muchacho la rodearon para estrecharla más a él. Una de sus manos comenzó a acariciar el cabello desordenado mientras la otra masajeaba la espalda. El cuerpo de Mercedes se sacudía por la intensidad del lloro.
-Yo no tengo la culpa… de que mi mamá… -dijo Mercedes con el rostro aún sobre el hombro de Samuel. -Es verdad que me hace mucha falta…
-Las madres siempre harán falta -dijo Samuel sin detener su lento masaje.
-Pero ella dijo…
-¿Qué importa lo que dijo? Yo tampoco tengo a mi madre… y también me hace mucha falta -dijo Samuel.
Entonces, el llanto de Mercedes comenzó a cesar y ella se apartó un poco de él, aun con la cara bañada en sus propias lágrimas.
-Lo… lo siento… -dijo ella.
-Fue hace un par de años -dijo él y su mirada se llenó de melancolía.
-Al menos tú la recuerdas… yo no. Yo sólo tenía cinco años cuando ella… y a penas tengo una ligera imagen… ella plantando estas rosas -dijo tomando una flor en su mano. -Y yo aquí, junto a ella, llenando mi vestido con tierra del suelo. Luego ella levantándome en sus brazos. Y no recuerdo nada más.
De nuevo las lágrimas asaltaron sus ojos. Y de nuevo Samuel la tomó en sus brazos para consolarla.




Mi gran amiga Cristina Pereyra ha creado una trivia para que pruebes cuánto conoces de esta novela.



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6 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Bueno, este relato no lo había puesto aquí, pero lo tenía desde hace rato...


    Dedicatoria y Agradecimientos:

    A Ana María, por crear los magníficos
    personajes de la Saga De la Peña
    y por ayudarme con algunas
    líneas de este relato.

    A Kristnel, Vane, Susy, Karol,
    Marina, María, Rosa y Ana María
    por dar vida a los maravillosos
    personajes de esta saga.

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  3. Gracias Mary^^
    Y que bonito detalle que lo hayas colocado al fin en tu pag!

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  4. Mary, me alegra que por fin te hayas decidido a subirlo aqui. Ya te he dicho que ese relato es tuyo. Un abrazo.
    Gracias por la dedicatoria, pero soy yo la que debe agradecer que le hayas dado vida a mi personaje.

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  5. Gracias por la dedicatoria
    Gracias por colgarlo
    Gracias por escribirlo
    Esa historia me encanto.

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