lunes, 18 de mayo de 2015

Te recomiendo leer la Revista Letras Prohibidas

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Les cuento que acaba de salir el quinto número de la Revista Letras Prohibidas, gracias a su creadora +Itxa Bustillo.
En esta edición, en la página 28 y hasta la 31, está la invitación a leer dos de mis novelas: Vuelve a mí y Atrévete a amarme, cada una de ellas con unos fragmentos que espero les gusten.
Además en la revista, hay artículos interesantes, refelxiones y la invitación especial a conocer a varios autores que tienen mucho talento que ofrecer.
Así que no se la pierdan.








sábado, 7 de marzo de 2015

Heridas del Alma - Prólogo

4 comentarios:

Amigos, les traigo el prólogo. Un abrazo.




Prólogo

Noviembre de 2012


Melissa no supo exactamente qué la despertó, si el ruido de la respiración jadeante junto a su rostro, el olor a tabaco y a alcohol que llegaba a su nariz, o sentir esas manos casi agresivas sobre su cuerpo.
Se sobresaltó. Era normal porque había estado profundamente dormida. Ahora el peso sobre ella y el extraño toque la sacaban violentamente de un estado de sueño profundo a uno de completa alarma.
Trató de incorporarse aunque no era fácil, pues no tenía mucha fuerza y además el peso sobre su cuerpo no la dejaba mover.
—¿Qué… qué pasa? —preguntó con voz soñolienta.
—Que vamos a gozar, pequeña —dijo una voz ronca hasta ella—. Pagué por tener el delicioso placer de tu cuerpo sin usar, por ser el primero que te posea.
Las palabras golpearon violentamente a Melissa. No podía creerlo.
—¿Qué… de qué habla? —dijo empezando a luchar para zafarse del abusivo abrazo.
—De tu madre, ella me dijo que estás nueva, me ofreció tu virginidad y pagué por ella, así que ahora mismo voy a tener lo que compré.
—¡No! —gritó ella haciendo más fuerte su forcejeo contra un hombre al que no veía que porque la penumbra los envolvía, a pesar del sueño profundo en el que había estado, sacó fuerzas de donde no las tenía para luchar.
Estaba borracho, eso era evidente. Ella tenía que buscar la forma de aprovechar ese estado para escaparse, no permitiría que la violara tan fácilmente.
El hombre estaba sobre ella, su peso le dificultaba el escape y la boca apestosa de alcohol buscaba su cara o su cuello, quizás su boca. Melissa solo podía girar la cabeza para no permitirle el ataque y seguir forcejeando con su cuerpo para liberarse.
Ahora tenía sentido el que su madre le hubiera pedido que esa noche se quedara en su cama y no en la de ella, que estaba en la misma habitación de sus hermanas. Había pretextado que estaría mucho más cómoda y que como esa noche no llegaría porque había salido un trabajo en una fiesta, podía aprovechar para dormir mejor. En ese momento le había parecido raro, pero no había pensado mal de esa proposición. Al fin y al cabo era su madre, no le haría daño.
Al parecer sí. Le había hecho lo mismo que a sus hermanas mayores cuando crecieron: las vendió, les enseñó su mismo oficio, el de la prostitución, las inició con la venta de su virginidad al mejor postor.
¿Cómo no sospechó que se trataba de algo así? Al fin y al cabo, Melissa tenía dieciséis años y era una jovencita bastante bonita y no había razón por la que recibiera un trato diferente a Jacqueline y a Nelly. A sus hermanas las había vendido incluso siendo más chicas.
En un momento, el hombre rodó a un lado de la cama y ella aprovechó para correr. Trató que abrir la puerta pero estaba con llave. Forcejeó y se dio cuenta de que el hombre había caminado hacia ella. De un movimiento, la muchacha prendió el foco, llenando de luz la habitación.
El destello molestó los ojos del hombre que los cubrió rápidamente con una mano y detuvo el avance. Entonces Melissa tuvo tiempo suficiente para mirarlo.
La sorprendió. Era alto, joven y guapo. ¿Qué hacía un hombre como ese comprando el placer de las mujeres? Seguro que no le habrían de faltar jovencitas bien dispuestas. Su cuerpo se veía bastante atlético, no era un flacucho, nada de eso. Además se notaba que era adinerado. La ropa que llevaba puesta solo se conseguía en los mejores almacenes y a precios exorbitantes.
Los ojos del hombre se habían acostumbrado a la luz, así que quitó su mano de ellos y la miró. Pudo por fin detallar el atractivo rostro del joven, con el mentón firme, la nariz recta y la boca redonda. Melissa vio los ojos verdes más claros y más bonitos que hubiera contemplado nunca. Pero esos ojos tenían algo maligno en ellos, no sabía si era su expresión, la forma en la que la estudiaba con el mismo detenimiento con que lo estaba haciendo ella, o era una maldad innata.
—Mucho más hermosa de lo que me había dicho tu madre —dijo él—. Alta, delgada, con una boca preciosa. Ven aquí, lindura.
El hombre se acercó a ella, pero la muchacha fue más rápida y lo esquivó.
—Váyase, déjeme o voy a gritar.
—No me iré sin llevarme aquello por lo que pagué. Puedes gritar todo lo que quieras, pero nadie vendrá.
De nuevo se acercó a ella quien buscó esquivarlo. Pero esta vez fue más ágil y a pesar de la borrachera y la atrapó. La llevó casi a rastras a la cama y la tiró allí, luego la inmovilizó con el peso de su cuerpo.
Melissa no dejaba de forcejar y de pedir que la soltara, de tanto en tanto una de sus manos lo golpeaba en el rostro o en la espalda. El hombre era muy fuerte y parecía que sus golpes no le hacían efecto. Se sentía impotente.
Y también se sentía asqueada porque ese barbaján le pasaba las manos por sus piernas, por su vientre, por sus nalgas. No podía rendirse, no podía dejar que se saliera con la suya.
En uno de los manoteos, sus dedos se estrellaron contra el nochero. Giró su cabeza buscando sobre él algo que pudiera ayudarla, y lo primero que notó fue una botella de whisky que su madre tenía siempre allí. Tenía que alcanzarla. Se estiró un poco y la tomó. Sabía que solo tenía una oportunidad y que no podía fallar. Con todas las fuerzas que le quedaban la estrelló contra la cabeza del hombre que había logrado quistarse los pantalones.
El hombre se quedó muy quieto y ella se escabulló para alejarse un par de pasos. Cuando se paró de la cama vio que el golpe le había roto la parte posterior de la cabeza y que salía sangre.
—¿Qué hice? —se preguntó regresando para tocar una pierna del hombre inmóvil sobre la cama.
No se movía.
Melissa entró en pánico. Se acercó más y le dio la vuelta en la cama, ahora el hombre quedó con el rostro hacia ella. Y tenía los ojos abiertos, parecía mirarla, pero en realidad no miraba a nada, estaba muy quieto, su pecho no se movía tampoco.
—Lo maté —se dijo muy asustada—. Dios mío, lo maté.
Los ojos de Melissa se llenaron de pánico. ¿Qué iba a pasar? Iría a prisión. Claro, sería castigada porque nadie le creería que lo había matado defendiendo su cuerpo. Y si le creyeran, no la justificarían ni la excusarían: para la sociedad no era tan reprochable una violación como un asesinato, nadie la entendería. Además ese hombre era adinerado. De seguro su familia haría caer todo el peso de la ley sobre ella.
Melissa se acercó un poco más a él. Seguía muy quieto. No había nada en él que demostrara vida. Estaba muerto.
Se alejó temerosa. No había querido matarlo, solo alejarlo. ¿Eso contaría para que no la enviaran a prisión? No, claro que no. Y menos siendo pobre, sin dinero e hija de una prostituta.
Se tenía que ir. Tenía que huir. Era su única salida. Sí, huir. Si escapaba muy lejos no podrían atraparla ni enviarla a la cárcel. Eso tenía que hacer.
Caminó hacia la silla donde había dejado la ropa que llevaba el día antes. Volvió a ponérsela. Unos jeans gastados, una camiseta desteñida, unos calcetines y un par de tenis viejos.
Volvió a mirar al hombre. No se movía. Estaba muerto, era mejor no darle más vueltas al asunto. No debía perder tiempo. Tenía que escaparse de una buena vez antes de que alguien llegara.
Fue hasta la puerta y cuando trató de abrirla recordó que estaba cerrada con llave. No podía forzarla. Tenía que huir por la ventana. Caminó hasta allí, la abrió y miró hacia el suelo. Estaba a unos tres metros. Tenía que buscar la manera de descolgarse sin hacerse mucho daño. Temblaba de fío y de miedo, pero era peor quedarse.
Con mucho cuidado salió por la ventana y se dejó caer al suelo. Cayó de costado, se golpeó un poco el brazo, pero no tanto como para quedarse allí tendida. Se levantó y comenzó a correr, a correr como si la persiguieran, a correr mientras en su mente se grababa la imagen de aquel hombre muerto.


* * * * *


Melissa se despertó de la pesadilla ahogando un grito.
Otra vez.
Había soñado con aquello una vez más.
¿Cuándo la dejaría en paz? ¿Cuándo dejaría de acosarla en sueños el recuerdo de lo que había hecho hacía casi nueve años atrás?
Quizás nunca. ¿Cómo olvidar que le había quitado la vida a un hombre?
La muchacha de nuevo se acomodó en la cama. Estaba sudorosa y cansada, como si de nuevo su cuerpo hubiera revivido aquello que había sucedido. Observó su celda solitaria y silenciosa para convencerse de que no estaba en la calle corriendo en medio de la oscuridad de la noche para escapar. Sonrió con tristeza porque esa vez había huido por miedo a ir a prisión, y ahora estaba en una, aunque por motivos muy distintos.
No obstante, dentro de su corazón sabía que esa condena de treinta años por el absurdo robo a una tienda era justicia poética. De algún modo Dios la tenía que castigar por el pecado que había cometido, aunque nadie más supiera que ella había asesinado a un hombre.
Hacía mucho que no tenía aquella pesadilla. Solo cuando estaba muy preocupada o estresada. Los últimos días no habían sido fáciles, había sufrido una herida en su brazo a manos de la Cazadora, otra de las reclusas que había la había agredido a ella y a su amiga Valeria, una joven que pasó pocos días en prisión y quien finalmente había demostrado su inocencia y había salido en libertad. Su brazo se estaba recuperando, pero todavía la acosaba un sentimiento de intranquilidad a pesar de que el peligro ya había pasado y la Cazadora había sido trasladada a otro patio.
Como siempre que tenía aquella pesadilla, su mente volvió a aquellos difíciles momentos de su pasado, a su vida perturbadora y triste al lado de su madre y sus hermanas, al terrible hecho que había cambiado su vida y a los siguientes días. Los recuerdos transitaron por ella, todavía dolorosos. No los podía sacar, era como si no quisiera, como si necesitara volver al pasado y recordar.




martes, 3 de marzo de 2015

Disculpas

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En días pasados, había anunciado a través de mis redes, que la novela Heridas del Alma saldría publicada en el mes de abril de este año. No obstante, por motivos de fuerza mayor, no podré cumplir con este compromiso. Así que el lanzamiento de Heridas del Alma, quedará para el mes de diciembre, espero su comprensión y paciencia.
Un abrazo a todos, y bueno, en desagravio,  aquí les dejo la sinópsis provisional (primicia).

http://maryheathcliff.weebly.com/heridas-del-alma.html


La verdadera prisión de Melissa no es esa de paredes frías y barrotes de acero en la que se encuentra desde hace siete años, sino la de su alma atormentada por haber asesinado a un hombre. Por eso ha aceptado un destino de encierro. Sin embargo, su vida da un vuelco al conocer Alejandro Olivares, un abogado firmemente dispuesto a sacarla de prisión, un hombre que no es otro sino aquel que ella había creído asesinar tantos años atrás. No comprende por qué quiere ayudarla, cómo es posible que haya cambiado tanto, y por qué no la reconoce. Entonces decide dejar atrás el pasado y comenzar una nueva vida.
Para Alejandro aquella mujer es un verdadero enigma: hermosa, dulce y sumamente hermética en cuanto a su vida antes de prisión. Lo único que sabe es que existe una fascinante química lo atrae hacia ella, y está decidido a conocer hasta su último secreto. Siempre ha sido un hombre decidido, y sabe que lo logrará, así como logrará descubrir a quien asesinó tan cruelmente a su hermano gemelo nueve años atrás, para hacerlo pagar por su crimen. 
Entre Melissa y Alejandro nace un sentimiento puro y verdadero, un amor capaz de sanar las heridas del alma y unir sus corazones para siempre, un amor que está amenazado por los secretos del pasado, las verdades no dichas y los temores al futuro.




lunes, 2 de marzo de 2015

Denunciando la piratería

2 comentarios:
La piratería es un asunto muy complejo con el que vivíamos algunas autores. 

Cuando por fin una de nuestras obras sale a la luz, no hay algo más emocionante que verlo en los portales de venta y recibir los distintos reportes sobre el movimiento que está teniendo (independientemente seamos auto publicadas o con editorial). Nos sentimos entonces orgullosos y contentos del trabajo que hemos realizado y sabemos entonces que el esfuerzo, el tiempo, el esmero y la dedicación que le hemos invertido a nuestro trabajo por el término de semanas o incluso meses valieron la pena. 

No obstante, todo esto se termina cuando por casualidad navegando en la red encontramos que nuestra novela aparece para descarga gratuita en uno de esos múltiples portales que se hacen pasar por almas caritativas que “distribuyen el arte” pero que en realidad están llenos de publicidad, acortadores de links y otros recursos mañosos para que con cada clic ellos puedan recibir dinero: en pocas palabras utilizan nuestras novelas para lucrarse con ellas de un modo ruin y descarado. 

Pero más descarados son aquellos que siendo conscientes que una novela en formato digital se consigue a veces por sumas irrisorias (0,99 dólares por ejemplo) acuden a estos sitios para ayudarle a ganar dinero a quienes roban y estafan a quienes supuestamente son sus autores favoritos. Cuando una persona se descarga una novela gratis no solamente le está robando el autor, también está ayudándole a ganar dinero a quienes con careta de bondad sólo quieren lucrarse con el trabajo de los demás.

Incluso es triste saber que muchos de los que se descargan las novelas de forma ilegal ni siquiera las leen. Las guardan en su computador durante mucho tiempo y posteriormente las borran, pues no hay nada más cierto que existe una infravaloración por aquello que no cuesta nada: quien no paga por un libro, no siente la misma ansia de leerlo, no lo recibe igual, y no lo valora igual.

¿Qué nos queda a los autores? Desencanto, desánimo y tristeza.

Solamente quienes hemos pasado por esta experiencia podemos hablar de la impotencia que se siente, del dolor y de la rabia. El trabajo de tanto tiempo, escrito con cariño, esfuerzo y dedicación, es reducido a un archivo más puesto en cualquier alojado en para el libre acceso de cualquiera que tenga conexión a Internet, con solamente dos o tres clic (los primeros para enriquecer a los bandidos).
Y entonces empieza uno a cuestionarse si en realidad vale la pena continuar escribiendo. 

Hay un compromiso moral con los lectores, más si la novela pertenece a una serie un o una saga y se está esperando una continuidad, una nueva entrega o quizás una historia de quienes fueron personajes secundarios en una primera novela. 

También están las ganas de escribir, porque para muchos la escritura no es simplemente un trabajo más, para algunos de nosotros es una pasión, una entrega, una forma de vida, un desahogo del interior de nuestra alma, incluso cuando no es nuestra primera profesión; en mi caso, por ejemplo, tengo que luchar contra muchas adversidades: la falta de tiempo, las ocupaciones de mi vida real, los ratos que tengo robarle a mi familia y a mi pareja, el tiempo que le quito a mi tesis doctoral, y otros cuantos obstáculos más. Cuando hay un verdadero gusto por la escritura todas estas dificultades pueden ser superadas. Sin embargo, cuando demos nuestro trabajo vulgarmente esparcido por uno y otro lado nos cuestionamos si realmente vale la pena dejar nuestras otras actividades para dedicarnos algo que posteriormente nos traerá más tristezas que alegría, y más decepciones que satisfacciones.

Y entonces empieza el dilema: bajar los brazos y rendirse ante lo que parece inevitable, o intentar luchar en contra de los delincuentes. 

Quienes optamos por la segunda vía, también nos encontramos con serias dificultades en el camino. ¿Cómo evitar que el documento en cuestión se siga propagando? Las plataformas como blogger, WordPress o los foros no tienen la manera de eliminar estas páginas pues los archivos que están infringiendo el derecho de autor no están alojados allí. Lo que sí se puede hacer es hacer una denuncia por DMCA ante el sitio en donde se encuentra alojado el archivo. Lo que se tiene que hacer en este caso es escribir una noticia de abuso por infringir los derechos de autor referenciando el link y una prueba de que somos propietarios del derecho de autor para que inmediatamente la página borre este documento.

No obstante, decirlo suena más sencillo que hacerlo. Estos alojadores, que también se sostienen de la publicidad, de los clics y de otras artimañas, no están tan dispuestos a luchar en contra de la piratería. Ellos preferirían hacerse los de la vista gorda y permitir que sigan alojando cualquier cosa con tal de dirigir tráfico hacia sus páginas para poder lucrarse. Así que muchas veces no se encuentra ningún tipo de directriz, link o correo de contacto para realizar la denuncia. De tal suerte que a veces simplemente tenemos que quedarnos de brazos cruzados y contemplar como todo el mundo se llena de dinero con nuestras obras menos los autores que hemos sido los que hemos trabajado fuertemente para sacar adelante un producto.

Navegando en Internet encontré algunas páginas que nos ilustran sobre cómo realizar estas denuncias, y lo más importante que nos proporcionan direcciones de correo electrónico incluso links y modelos de las cartas que debemos dirigir para denunciar un archivo a fin de que sea quitado inmediatamente de sus alojadores.  Ellos no pueden ignorar las denuncias, pues los usuarios podrían quejarse con la policía y entonces pueden cerrar el sitio (como pasó con megaupload). Así que cuando tienen una denuncia, simplemente están obligados a atenderla.

Entonces lo que se debe hacer es enviar un correo notificando el DMCA. Para ello es importante saber qué escribir y el correo al cual enviarlo.

Lo que voy hacer a continuación es presentar un modelo genérico para hacer la denuncia y copiar todas las direcciones que encontré.

Modelo genérico:


Pursuant to 17 USC 512(c)(3)(A), this communication serves as a statement that:

(1). I am NOMBRE DEL PROPIETARIO DE LOS DERECHOS, the exclusive rights holder for the following titles.;

 NOMBRE DE LA NOVELA U OBRA

That is sold legally in LINK DE DONDE ESTÁ LA OBRA DE MANERA LEGAL (AMAZON, U OTRAS PLATAFORMAS)


(2). These exclusive rights are being violated by material available upon your site at the following URL(s;

EL LINK DE LA PÁGINA DONDE SE PIRATEA

(3) I have a good faith belief that the use of this material in such a fashion is not authorized by the copyright holder, the copyright holder's agent, or the law;

(4) Under penalty of perjury in a United States court of law, I state that the information contained in this notification is accurate, and that I am authorized to act on the behalf of the exclusive rights holder for the material in question;

(5) I may be contacted by the following methods: email: TU EMAIL

I hereby request that you remove or disable access to this material as it appears on your service in as expedient a fashion as possible. Thank you for your cooperation.

Regards,
TU NOMBRE COMPLETO


Direcciones
Estas son algunas direcciones que he encontrado. Según el alojador hay uno o varios correos a los cuales podemos escribir.



Esta información la he tomado de las siguientes páginas (la mayoría en inglés):

Espero que esto sea de utilidad para quienes quieren denunciar la pirateria. Sé que hay autores que la consienten, no estoy de acuerdo auque respeto sus puntos de vista, así como espero que ellos respeten el de quienes queremos luchar contra este delito.
Saludos.



viernes, 23 de enero de 2015

Siete años de este blog

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Hoy este espacio cumple siete años.

Todavía me parece que fue ayer cuando por primera vez abrí una cuenta de blogger, casi sin saber de qué se trataba o para qué era. Poco a poco fui aprendiendo, y aquí publiqué mis sueños enteros como poemas, pensamientos, reflexiones y novelas. El tiempo fue pasando, y aunque no puedo decir que la labor de este blog haya sido ininterrumpida, sí puedo decir que es un espacio que conservo con cariño, una muestra de que no he perdido mi esencia a pesar de los años ni de las circunstancias, una enseñanza de que pase lo que pase, siempre seguiré siendo la misma.

Este blog ha sido un punto de encuentro con mis amigos y conocidos. Unos que fueron fugacez, aves de paso que en su momento me brindaron apoyo y que ahora recuerdo con cariño. Otros llegaron y aquí están commigo, a quienes amo profundamente y agradezco su incondicionalidad. 

La cara de mi blog ha ido cambiando mucho. Todavía recuerdo aquellas plantillas primitivas que no permitían todo lo que se puede hacer ahora. Estos han sido los diseños de mi blog año tras año.

 2008



2009





2010





2011


2012


2013


2014


2015


Gracias a todos los que han pasado por aquí. Espero seguir recibiendo sus visitas y su compañía por muchos años más.




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