lunes, abril 18, 2011

Tu eliges: 2

Bueno, ya finalizada la encuesta tenemos protagonista: Alba.
¿Quién quieres que sea la protagonista de la novela?

―Qué bonito ver a mis hijas así ―dijo una voz que sacó del abrazo a las jóvenes hermanas.
―Hola papá ―saludó Alba que después de dejar el abrazo de Valeria fue hacia su padre―. Llegas temprano.
―¿Cómo está mi niñita? ―preguntó el hombre besando la mejilla de su hija menor.
Antonio Robles era de esos hombres a los que el tiempo parecía favorecer en vez de perjudicar. Era alto y con una complexión atlética que todavía hacía soñar a muchas mujeres. El cabello y los ojos castaños ratificaban que era el padre de Alba. Su ropa elegante y de corte exclusivo sólo lo hacía ver más poderoso: no se podía negar que el hombre tenía dinero y poder.
―¿Y a mí no me saludas? ―preguntó Valentina levantándose de lugar donde había estado.
―Claro que sí, hija ―dijo el hombre con mucho menos entusiasmo del que había demostrado al saludar a su hija pequeña―. ¿Cómo van tus exámenes?
Valentina hizo un pequeño gesto de fastidio. ¿Por qué su padre siempre le preguntaba cómo iban los estudios? ¿Tan poco confiaba en ella como para tener que preguntar siempre?
―Muy bien, papá. Hoy tuve que rendir el último del semestre, espero que me haya ido bien.
―Yo también lo espero ―dijo el hombre con algo muy parecido a la advertencia en su voz.
―¿A mí no me preguntas? ―dijo Alba tratando de distraer el ambiente un tanto tenso que se había instalado entre su padre y su hermana.
―Claro que no, a ti siempre te va de maravilla ―dijo el hombre tomándola del mentón y besando la frente de la chica.
Alba se sintió mal. Se suponía que lo que iba a hacer era deshacer la tensión entre él y Valeria, pero no lo había logrado, si al caso lo había empeorado. La joven bajó el rostro.
―No me has contestado: ¿Por qué tan temprano? ―insistió Alba.
―Porque tenemos un invitado a cenar esta noche.
―¿Un invitado? ―preguntó Valeria.
―Sí, uno de los clientes más importantes de la compañía está de visita y lo he invitado a casa ―dijo el hombre―. Así que deben ponerse bellas. ¿Está mamá en casa?
―No lo sabemos, acabamos de entrar ―dijo Valeria.
―Por favor, Valeria, búscala y cuéntale: quiero algo especial.
―Sí, papá ―dijo la joven antes de tomar su bolso y desaparecer por el pasillo.
―Albita ―dijo Antonio cuando vio desaparecer a su hija mayor―. Necesito que me ayudes.
El hombre tomó a su hija por los hombros y se sentó con ella en el sofá que había abandonado Valeria.
―Se trata de Valeria ―comenzó el hombre―. Con esfuerzo he logrado que tu hermana me obedezca y estudie lo que realmente le conviene. Fue difícil pero lo logré. Ahora quiero que me ayudes a lograr algo más de un modo muy sutil.
 ―Dime, papá ―dijo la joven con algo de miedo.
―El invitado de esta noche es un hombre de negocios muy importante, alguien que a Valeria le convendría conocer. Como sabes, tu hermana es hermosa y no creo que haya problemas para que Joel se fije en ella. Sin embargo tengo mis dudas con respecto a ella. Ya sabes lo voluntariosa que es, si le insinúo que haría muy buena pareja con él sería suficiente para alejarla. Así que qué mejor que tú, como su hermana y amiga se lo hagas ver. Como siempre, estás de acuerdo conmigo.
No. Por primera vez en su vida, Alba no estaba de acuerdo con su padre. Si bien era cierto que estaba de acuerdo con que su hermana debía estudiar, también era cierto que los sentimientos eran otra cosa: si entre ella y ese hombre no había química, sería injusto e inadecuado empujarla hacia él.
―Papá… mira, yo creo que… debes dejar que se conozcan primero para saber si hay la posibilidad de que entre ellos surja…
―Nada de eso ―dijo el hombre interrumpiendo a su hija―. Joel es el hombre que le conviene a tu hermana y me vas a prometer ahora mismo que me ayudarás a aconsejar a tu hermana sobre esto. ¿Está claro? Promételo.
Alba nunca había llevado la contraria a ninguna de las disposiciones de su padre. ¿Cómo se hacía para rebelarse? No lo sabía. No se podía: ella no podía. Quizás, si tenía mucha suerte, ese hombre sería lo suficientemente llamativo como para que a Valeria le gustara un tanto: si así era, ella podía aconsejar a su hermana tal y como decía su padre.
―Sí, papá. Te lo prometo ―respondió la joven.
―Así me gusta.
Alba sintió que su padre la abrazaba y le daba un beso en la frente, y por su cuerpo pasó un escalofrío porque algo muy dentro de ella le decía que se arrepentiría de haber hecho esa promesa.

*****

―Todo está listo ―dijo la guapa mujer rubia que esa noche se desenvolvería como anfitriona.
―Tú siempre haces que todo esté listo, mamá ―dijo Valeria llegando junto a su madre que en esos momentos verificaba que la mesa estuviera bien servida.
―Ya sabes que tu padre es muy meticuloso en todo. Si ese cliente es tan importante, pues todo debe ser perfecto ―dijo la mujer―. Ahora déjame verte.
Valeria se alejó unos pasos para que su madre pudiera ver el hermoso vestido que se había puesto esa noche. Era color fucsia, el color perfecto para su piel blanca y su cabello rubio. El escote era revelador, pero no vulgar así como el alto de la minifalda. Su rostro estaba maquillado de tal manera que resaltaba las hermosas facciones.
―Estás bellísima, hija.
―Gracias, mamá, estás muy linda también ―dijo Valeria.
Era verdad. Aurora era una mujer que se mantenía joven a pesar de los más de cuarenta que tenía. Tan rubia como su hija, esa noche vestía con un traje color azul la hacía ver muy bella.
―Gracias.
―Ustedes dos, dejen de estar contemplándose y vengan que Joel acaba de llegar y está a punto de entrar en la sala. Quiero que conozca la familia en pleno ―dijo Antonio entrando en el comedor.
―Falta Alba ―dijo Valeria preocupada por su hermana.
―Te equivocas, Alba está ya en la sala.
―¡Ay no! Seguro se puso algo horrible ―dijo Aurora  escandalizada.
―No hay tiempo que perder ―insistió llevando a las mujeres a la sala.
Como había dicho Antonio, Alba ya estaba allí. Como había dicho Aurora, su ropa no era la mejor. Había escogido para esa noche un traje color gris, que no le sentaba a su piel morena y a su cabello castaño, el cual no llevaba cortado a la moda. Aunque el diseño del traje era bonito, también era anticuado para una muchacha de esa edad: el largo de la falta llegaba hasta la mitad de las pantorrillas y no tenía escote.
Aurora no alcanzó a hacer el comentario sobre el traje de su hija menor, porque en ese momento la puerta fue abierta por la joven sirvienta para darle paso al hombre.
Los ojos de Alba se posaron sobre el hombre más atractivo que había visto en su vida. Era alto, muy alto, pero a pesar de ello no se veía delgado, pues se adivinaban unos músculos poderosos bajo el elegante traje caro. Su rostro era bastante atractivo de rasgos fuertes y marcados. Sus ojos negros y su cabello del mismo tono le daban un aire un tanto misterioso. Y su sonrisa era más que perfecta. Ese hombre haría que cualquier mujer se sintiera atraída por él.
―Joel, quiero presentarte a mi familia ―dijo Antonio saliendo al encuentro de hombre joven―. Mi esposa Aurora y mis hijas, Valeria y Alba.
El hombre saludó primero a la esposa de Antonio haciendo un cumplido a lo bella que estaba, y después saludó a las dos jóvenes mientras las miraba con detenimiento.


Lo que sucede es

8 opiniones (opina tú):

Mary Heathcliff dijo...

Lamento mucho la tardanza en poner esta entrada, pues era para hace una semana. He tenido demasiado trabajo y no había podido.
Espero les guste :d

Anna ( Princesa ) dijo...

a mi me encanta mary, y ya he votado por la 2 ¡de nuevo! jeje.

Besitos

Mary Heathcliff dijo...

Hola Anna
Muchas gracias por comentar y por participar. Me alegra que te esté gustando. Un abrazo. :d

Kristnel dijo...

Anda
Esta elección sí está un poco más difícil...
No lo sé... puedo pensarlo?
Mmmm no lo sé :j

Mary Heathcliff dijo...

Hola Krist
Jajaja, creo que ya no puedes pensarlo, pues todos los viernes se cierra, asi que lo que fue fue.
:d

Judith dijo...

Hola Mary !!
al fin he podido leer la segunda parte, me gusto mucho. yo hubiese votado por la opcion 1 ya que a Valeria le parecio atractivo, lo que veo es que la votacion a quedado 50 y 50.
besos ^ ^
:t

Judith dijo...

Hayyy me equivoque !!!, quise decir Alba, entonces seria la opcion 2, me gustaria que a Alba le fuera bien en el amor,pero siempre la belleza le gana a la inteligencia.
besos ^ ^

Mary Heathcliff dijo...

Hola Judith
Gracias por tus palabras.
Sí, empate: a ver qué me sale (cuando consiga tiempo para continuar).
Un beso. :d :t

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